Un Estado sin voluntad de política exterior

En el segundo debate presidencial, las políticas exteriores de México fueron los verdaderos fracasos y las grandes ausentes por las dos vías: por lo abandonada que se encuentra la sociedad a su realidad más inmediata, desconectada de la complejidad del exterior, y también por el ensimismamiento de cuatro candidatos que piensan que por hablar de cosas que pasan en otros países ya están haciendo, planeando o proyectando algo parecido a una política exterior nacional.

Tras la salida de EE.UU. del acuerdo nuclear con Irán, ¿cuáles son las implicaciones regionales?

Después de la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, son distintas las implicaciones para Medio Oriente. Desde el escenario interno iraní hasta el panorama del Consejo de Cooperación del Golfo.

La decadencia de la hegemonía estadounidense

Cuatro décadas pasan rápido, y las enormes ganancias obtenidas en Occidente por su comercio con el Sudeste asiático, en general; y con China, en particular; fueron un atractivo tan grande que poco importó que fuera justo esa dinámica, con un potente impulso neoliberal que cada año exigía a los chinos una mayor apertura y liberalización de su economía, la causa del rápido y profundo crecimiento de la economía china: la piedra de toque sobre la cual ésta disputa a Estados Unidos su hegemonía.

La Nación: su construcción como concepto y entidad (Parte I)

Toda la imaginería en rededor de la nación, su fundación, desarrollo y defensa, persigue la legitimación. El discurso nacionalista es revisado y renovado en las distintas etapas históricas de un territorio ya organizado jurídica y culturalmente, pero es proyecto inacabado porque el curso de la historia sigue. Los añadidos al discurso de integración dependen de las exigencias de cada momento. Se agregan u omiten explicaciones que si bien se sustentan en la historia, se transforman y ajustan en cada momento que sea relevante para el presente nacional.

La disputa ideológica por la hegemonía global

La reacción de Estados Unidos ante el poderío de China debe empezar a leerse como una reacción natural al peligro que implicaba seguir tratando con liberalismo a la economía que ya le disputa su liderazgo global. Pero también, como una reacción, agresiva, necesaria para contener a China en su avance hacía el control de las diez industrias que dominarán la actividad económica en el futuro inmediato: la robótica, la automatización de procesos, la Inteligencia Artificial, la aeronáutica y la biotecnología entre ellas.

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