Multilateralismo

CERD o no CERD, ésa es la cuestión

Del 5 al 29 de agosto de 2019, se celebrará el 99º periodo de sesiones del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, en la cual México, entre otros Estados, sustentará sus informes consolidados 18 a 21, los cuales centran su presentación en los siguientes temas: protección de defensores de derechos humanos y periodistas; no ciudadanos: refugiados, desplazados, migrantes, solicitantes de asilo, apátridas; pueblos indígenas; y comunidades basadas en la ascendencia: afromexicanos.

La Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial (CERD, por sus siglas en inglés) fue adoptada por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en su Resolución 2106 A (XX), de 21 de diciembre de 1965, y entró en vigor el 4 de enero de 1969.

De acuerdo con el artículo 8 de la Convención, una vez que haya entrado en vigor ese instrumento, debía constituirse un Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial compuesto de dieciocho expertos de gran prestigio moral y reconocida imparcialidad, elegidos por los Estados parte, entre sus nacionales, los cuales ejercerán sus funciones a título personal.

El Comité CERD es uno de los 10 órganos de tratados, creados en virtud de tratados internacionales de derechos humanos, los cuales han recibido un mandato para supervisar la aplicación de esos mismos tratados, debido a que cada Estado parte en un tratado de esta materia tiene la obligación de adoptar medidas para velar porque todas las personas que se encuentran en su territorio puedan disfrutar real y plenamente de los derechos estipulados en cada uno de los instrumentos en cuestión.

La primera sesión del Comité CERD se llevó a cabo del 19 al 30 de enero de 1970, en la cual fue analizada la situación de discriminación racial en Brasil y Nigeria respectivamente.

Para el caso de nuestro país, el informe inicial fue presentado en la décimo cuarta sesión del Comité en agosto de 1976. Desde esa fecha México ha sustentado 17 informes, los últimos, el 16º y 17º consolidados en febrero de 2012. Las observaciones para estos últimos informes son preocupantes, aunque no desconocidas: derechos de los pueblos indígenas, fortalecimiento de las instituciones, derechos de los afrodescendientes, armonización normativa, administración y procuración de justicia, situación de los trabajadores migrantes, así como eliminar la discriminación estructural e histórica.

Del 5 al 29 de agosto de 2019, se celebrará el 99º periodo de sesiones del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, en la cual México, entre otros Estados, sustentará sus informes consolidados 18 a 21, los cuales centran su presentación en los siguientes temas: protección de defensores de derechos humanos y periodistas; no ciudadanos: refugiados, desplazados, migrantes, solicitantes de asilo, apátridas; pueblos indígenas; y comunidades basadas en la ascendencia: afromexicanos.

En 49 años de vida del Comité CERD y en 43 de participación de nuestro país en el seno de dicho Comité, México ha tenido cambios ínfimos, como la creación del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación en 2003, a la luz de la publicación ese mismo año, de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación.

Tan nobles fines y objetivo enfocados a la eliminación de este cáncer social y conductual, en la práctica, así como en el contexto social, han sido desvirtuados y han quedado relegados en el camino, como pasa con la mayoría de las instituciones que se encargan de la promoción, respeto, protección y garantía de los derechos humanos.

La promoción de políticas y medidas para contribuir al desarrollo cultural y social, y con ello, avanzar en la inclusión social y garantizar el derecho a la igualdad, es un objetivo que no se ha cumplido, y ha quedado solamente en una frase en el ideario histórico de algunas instituciones que tienen competencia en el tema.

Es por ello, que debe ponerse especial énfasis en los resultados para que se puedan mejorar los procesos, tanto institucionales como sociales, sobre la problemática y el abordaje de la eliminación, o alcanzar por lo menos una disminución significativa, de los índices de discriminación y de la búsqueda perpetua de la igualdad de las personas, para que no se convierta en una asíntota entre el objetivo y la realidad, entre el mundo del ser y del deber ser.

Lo anterior, debido a que los últimos datos disponibles en la materia son demasiado preocupantes y para nada alentadores, a saber: en el nivel socioeconómico, la escolaridad, el índice de riqueza y el ingreso es mayor la presencia de mexicanos con tez clara, mismos que pueden ser obtenidos del Módulo de Movilidad Social 2016 (MMSI), de la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2017 (ENADIS), de la Encuesta de Movilidad Social 2015 (EMS) y de la Encuesta de Movilidad Social 2017 (EMOVI 2017). Las primeras dos levantadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), mientras que la EMOVI 2015 por El Colegio de México y la EMOVI 2017 por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

Por ello, resulta trascendental para nuestro país, que las políticas públicas en materia de eliminación de la discriminación racial sean evaluadas con rigor y objetividad por los integrantes del Comité CERD en el próximo 99º periodo de sesiones, toda vez que es una de las pocas luces que se tienen dentro del panorama nacional tan sombrío, para que haya una sociedad más tolerante, pero sobre todo más respetuosa, más informada, más educada, más cívica, que entienda y acepte, lisa y llanamente, ese mosaico pluricultural, intercultural y multiétnico que caracteriza a México, y que caracteriza a países con estas características en otras latitudes.

En el que sea posible enaltecer nuestras tradiciones y costumbres ancestrales, en vez de denostarlas; en las que se pueda reconocer el diseño de una prenda indígena, como lo han hecho diversos diseñadores de marcas reconocidas; aquella en la que se perciba el orgullo por pertenecer a una sociedad amalgamada por la cultura y la historia, tal cual como lo aprecian los visitantes extranjeros en nuestros zonas arqueológicas y pueblos mágicos en los que disfrutan de nuestra vasta comida típica, por cierto, también tradicional.

De gran ayuda para la reflexión de esta grave problemática, nacional y mundial, resultan las frases de dos personajes emblemáticos en el tema, Martin Luther King Jr., activista y político afroamericano, y otro Francisco Toledo, artista plástico mexicano y activista cultural a favor de la eliminación de la discriminación racial, a saber:

Tengo un sueño, que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación donde no serán juzgados por el color de su piel, sino por la esencia de su carácter (I have a dream that my four little children will one day live in a nation where they will not be judged by the color of their skin, but by the content of their character, texto original en inglés).

La discriminación es un sentimiento muy profundo en todas las culturas, del rechazo a los otros, entonces, no es solamente hacia los indios y a los negros, hasta entre indios hay racismo (Palabras de agradecimiento dentro del marco de los Premios Casa 2019, en la rama de creación literaria).

Foto: Público/Reuters, 2019

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