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¿Paz para la prosperidad?

Una propuesta económica de este talante jamás podrá compensar la vulneración que ha sufrido históricamente el pueblo palestino en aras de que sean respetados sus derechos a ser soberano y a determinarse libremente, ni mucho menos a dotar de legitimidad al Acuerdo Sykes-Picot, mediante el cual se asignó territorio a Israel; lo que sí logra es reafirmar la situación de flagelo en la que ha vivido el pueblo palestino, desde la adopción de este acuerdo en 1916.

Cintillo3

El pasado sábado 22 de junio, la administración de Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos de América, dio a conocer el Plan Paz para la Prosperidad (Peace to Prosperity), el cual es una propuesta principalmente económica a través de la cual se busca una solución al conflicto palestino-israelí.

Desde ese día, diversos medios y agencias de noticias de todo el mundo anunciaban el plan multimillonario para lograr la consecución de la tan ansiada paz en esa región de Medio Oriente. A pesar que es uno de los temas que acapara las primeras planas, esos espacios han dedicado sus contenidos sólo para dar a conocer la opinión de versados internacionalistas y columnistas, pero no para explicar el contenido propio del plan.

Dada la relevancia del tema se dará a conocer el contenido del documento, el cual, en su parte introductoria señala de forma “sentida” pero determinante:

Generaciones de palestinos han vivido sin conocer la paz, y Cisjordania y Gaza han caído en una crisis prolongada. Sin embargo, la historia palestina no terminará aquí. El Pueblo Palestino continúa su esfuerzo histórico para construir un futuro mejor para sus hijos.

Continúa en el segundo párrafo:

Paz para la prosperidad es una visión para empoderar al pueblo palestino para construir una sociedad palestina próspera y vibrante. Consta de tres iniciativas que apoyarán pilares distintos de la sociedad palestina: la economía, el pueblo y el gobierno. Con el potencial de facilitar más de 50 billones de dólares, en nuevas inversiones a lo largo de diez años, Paz para la prosperidad representa el esfuerzo internacional más ambicioso y amplio para el pueblo palestino hasta la fecha. Tiene la capacidad de transformar fundamentalmente Cisjordania y Gaza y de abrir un nuevo capítulo en la historia palestina -definida, no por la adversidad y la pérdida, sino por la libertad y la dignidad.

Asimismo, el documento consta de tres apartados: el primero de ellos, denominado Desencadenar el desarrollo económico, se centra en cuatro programas: a) Abrir Cisjordania y Gaza a los mercados regionales y globales; b) Construir Infraestructura Esencial que la gente y los negocios necesitan para florecer; c) Promover el crecimiento del Sector Privado para reducir el desempleo y lograr un millón de nuevos empleos; y d) Fortalecer el Desarrollo Regional y la Integración para crear nuevas oportunidades de negocios e incrementar el comercio con los países vecinos.

El segundo, denominado Empoderar al Pueblo Palestino está enfocado en cuatros programas: I. Mejorar la calidad del sistema educativo para que no sea una desventaja para ningún palestino; II. Fortalecer los Programas para el Desarrollo de la Fuerza Laboral para reducir las tasas de desempleo y aumentar la movilidad ocupacional de la mano de obra; III. Transformar el Sistema de Salud para asegurar el acceso para la atención que necesitan en Cisjordania y Gaza; y IV. Mejorar la calidad de vida para contar con inversión en cultura, mejores servicios municipales y desarrollar espacios públicos.

El tercero, denominado Mejorar la gobernanza palestina está orientado a tres programas: I) Transformar el entorno de negocios a través de derechos de propiedad privada, combate a la corrupción, acceso a créditos, funcionamiento de mercados de capitales con políticas pro-crecimiento, certidumbre y previsibilidad para los inversionistas, creación de empleo en el sector privado y aumento de las exportaciones y la inversión extranjera directa; II) Construir las instituciones del sector público y mejorar la capacidad de respuesta del gobierno a la población; y III) Mejorar las operaciones del gobierno y la prestación de servicios al pueblo palestino.

Las cifras que pretende lograr el plan para los próximos 10 años son impresionantes, en cuanto hacen al intento, más que contundentes: el Producto Interno Bruto llegará a ser más del doble; se crearán un millón de empleos (tomando en cuenta que la población aproximada de Cisjordania y Gaza es de 5 millones de personas); reducción de la tasa de desempleo a un solo dígito; y reducción de las tasas de pobreza hasta en un 50%.

Preocupa la presentación del plan en Baréin, 25 y 26 de junio, con la finalidad de conseguir adeptos y donantes, a efecto de dar continuidad al proyecto, más que como un canal para lograr la paz, seguramente será un conducto que propiciará que la tensión escale nuevamente, como muestra de esto algunos países que históricamente han apoyado a Estados Unidos en el abordaje del conflicto, se han mostrado reacios a brindar su apoyo incondicional a dicho Plan, tal como es el caso de Arabia Saudita.

El plan no presenta nada novedoso, sólo enlista algunos de los derechos que tiene el Pueblo Palestino contemplados en diversos instrumentos internacionales como la Declaración Universal de Derechos Humanos, en los Pactos Internacionales de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y los Civiles y Políticos; así como en diversas resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y en opiniones consultivas de la Corte Internacional de Justicia.

Los bienes jurídicos tutelados que se encuentran contemplados en esos instrumentos, que conforman la Carta Internacional de Derechos Humanos, están protegidos y garantizados desde su adopción: la vida, la integridad, la libertad, la igualdad, y como consecuencia de éstos, la libre determinación de los pueblos, contemplada como un propósito de la ONU, y concebida como el derecho de cada Estado para perseguir la forma de gobierno que más le convenga, con la finalidad de lograr el desarrollo económico, social y cultural, sin injerencias externas.

Una propuesta económica de este talante jamás podrá compensar la vulneración que ha sufrido históricamente el pueblo palestino en aras de que sean respetados sus derechos a ser soberano y a determinarse libremente, ni mucho menos a dotar de legitimidad al Acuerdo Sykes-Picot, mediante el cual se asignó territorio a Israel; lo que sí logra es reafirmar la situación de flagelo en la que ha vivido el pueblo palestino, desde la adopción de este acuerdo en 1916.

Fiel reflejo de ello, con pocas palabras pero con gran profundidad y consciencia, es la opinión, sobre el plan, de Mahmoud Abbas, Presidente de la Autoridad Palestina: El dinero es importante, la economía es importante. Pero la política es más importante… Veremos si alguien vivirá lo suficiente para ver esos 50 billones.

  • César O. Castro Márquez, Especialista en Derecho Internacional y Derechos Humanos, Académico y Activista.

Foto: Jalaa Marey/AFP/Getty Images, 2019

Consideras que el Plan Paz para la Prosperidad de Palestina, propuesto por Donald Trump…

(polls)

El proyecto ‘Op-ed’ del Centro Mexicano de Análisis de la Política Internacional tiene el objetivo de ampliar y potenciar el rango de opiniones que circulan en el debate público nacional e internacional.

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