Política Interior

El vacío en la oposición

Hay un vacío en la oposición, no hay quienes la encabecen y además está adolece de terrible desorganización y falta de quórum, pues no hay un partido que represente algún frente no meramente político, sino también en el terreno ideológico.

Las recientes elecciones estatales de Baja California y Puebla reafirmaron la preponderancia del partido Movimiento Regeneración Nacional en la política nacional, a su vez que remarcaron la actual fragilidad del Partido Acción Nacional. El remanente de las pasadas elecciones federales se proyectó en ambos estados, mientras el PAN nuevamente se quedaba ahogado en un distante segundo lugar.

Dura estocada electoral la que dio Morena al partido de centro-derecha; en Puebla a pesar de la cuestionable candidatura de Barbosa tras la muerte de la virtual gobernadora electa Martha Erika Alonso, el PAN no pudo catapultar a su candidato; mientras en el norte perdía su segundo bastión más importante. Baja California fue el primer estado que conoció la alternancia en 1989, desde entonces el PAN mantuvo hegemónicamente la gubernatura, hasta hoy que este partido se va con la derrota en todos los municipios de la entidad, y certeramente golpeado en su popularidad.

Empero ¿Qué hace al PAN particularmente especial en estos momentos? ¿Por qué la derrota y la crisis de ese partido son tan mencionadas en los noticieros y los foros de discusión política? Y es que más allá del interés que genera la situación de uno de los grandes partidos políticos del país per se, el PAN se convirtió el año pasado en el foco de concentración de la oposición nacional, luego de que el aplastante triunfo de Morena en las elecciones federales dejara fuera de juego al PRI y al PRD, que hoy son solo voces tenues en el acontecer político nacional. Por ende, al ser la opción que aún alcanza a rebasar el 20% en los comicios, el PAN se convirtió en el partido que debería dar voz en el gobierno a los críticos del régimen morenista.

No obstante, hay que lidiar con la realidad de que el Partido Acción Nacional está en crisis, que desde la presidencia de Felipe Calderón el partido sucumbía ante las disputas internas, y que alcanzó finalmente la escisión, dando por resultado una fuga masiva de elementos destacados del partido, y aunado a la imprudente candidatura presidencial de su otrora líder, Ricardo Anaya (que terminó en una deplorable campaña y en un peor resultado electoral), el partido ha quedado prácticamente desarticulado, y si se mantiene con más potencia que el PRI o el PRD es porque la infamia del partido tricolor y la suerte, hay que decirlo, los dejaron como la única opción política que de alguna manera puede hacer contrapeso al Obradorismo.

Claramente la oposición no puede concentrarse en un partido en semejantes condiciones, y mucho menos en un contexto en el que Morena controla la presidencia y el poder legislativo nacionales. A mayor poder que posee el régimen, más necesaria es una oposición dinámica, organizada y que cuente con los argumentos (y la manera de expresarlos) para poder hacer crítica y contrapeso al gobierno en turno.

La concentración en un partido enfermo como el PAN no llevará a nada, entonces ¿Qué queda para la oposición en México? De momento, solo la acción ciudadana y tener voz en los medios de comunicación, pues no hay manera de que esta sea representada en los órganos del gobierno con eficacia. Y esta será la manera de proceder hasta las elecciones federales intermedias en 2021 cuando, sea por candidaturas independientes o por algún nuevo partido que encare con fortaleza a Morena, las voces de la oposición puedan tener una representación oficial.

Pero hasta entonces hay un vacío en la oposición, no hay quienes la encabecen y además está adolece de terrible desorganización y falta de quórum, pues no hay un partido que represente algún frente no meramente político, sino también en el terreno ideológico.

Pese al corto tiempo que lleva en la presidencia, López Obrador, ya ha despertado fuertes voces de crítica: sea por su imprudencia al tomar decisiones delicadas, descalificar a los medios de comunicación, la baja del país ante las calificadoras, permitir el involucramiento de los evangelistas en la política nacional (en un país con un 90% de población católica), etc. Se están forjando argumentos que un grupo político con la suficiente capacidad y difusión aceptable podría catapultar para impulsarse y erigirse como la principal cara de la oposición, y es menester que algo así ocurra.

Muchos detractores de Morena esperan que, ante las malas decisiones tomadas y poca tolerancia a la crítica, el partido pierda su hegemonía en las elecciones intermedias. Pero debo decepcionar a los que piensan así, pues si no surge algún movimiento que de manera fuerte desafíe al régimen en turno (como en los 80s y 90s lo hizo el PAN con el PRI), no habrá realmente oportunidad de rebajar la posición morenista.

La llegada de un movimiento opositor fuerte es indispensable para evitar recaer en el totalitarismo unipartidista que el país sufrió durante décadas y que Morena parece intentar reestablecer. Además de esto, un nuevo movimiento político enriquecería al escenario y la discusión política nacionales; pero para ello esta nueva opción no debe caer en el error en el que suelen caer los partidos mexicanos a fin de obtener más alcance electoral momentáneo, que es la ambigüedad ideológica, que hace que estos partidos representen a millones sin representar a nadie realmente.

En lo personal, creo que el escenario político nacional necesita partidos que tengan líneas ideológicas claras. Ideal sería reemplazar a los actuales partidos políticos por al menos por 3 nuevas opciones: una Derecha que represente a los sectores conservadores del país, tenga afinidad con el nacionalismo católico mexicano, y la influencia de pensadores como José Vasconcelos; una Izquierda que vaya más allá del cardenismo y las políticas centralistas; y una tercera opción que introduzca un liberalismo completo y no uno menguado o tergiversado a la política de México.

Como sea, se necesita de la organización de grupos de distintos ámbitos y sectores para que puedan formar un solo frente que permita llenar el vacío que actualmente prevalece en la oposición, y que sea votado por ser una opción viable y fuerte, sin la decadencia del PAN o el PRD, y ante todo que tenga una crítica inteligente y opciones que de verdad se puedan traducir en desarrollo para el país.

 

Foto: ElTiempo.com

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