Reyes Nevares entorno a lo mexicano

Salvador Reyes Nevares pertenece al grupo Hiperión, que es conformado, también, por Emilio Uranga, Joaquín Sánchez McGregor, Jorge Portilla, Ricardo Guerra, Luis Villoro, Fausto Vega y Leopoldo Zea; aunque éste es el último en integrarse al grupo y se vuelve su principal promotor y el fundador del estudio de la Historia de las Ideas , así como de la Filosofía Latinoamericana.

Muchos de nosotros nos hemos enfrentado a ciertas circunstancias, ya sea a incidentes de carácter social, familiar e incluso sentimental. ¿Por qué hablar sobre los sentimientos como parte importante del hombre? El hombre o ser humano no sólo debe ser considerado como un ser puramente racional, sino también es un ser pasional.

Dentro de la vida del mexicano encontramos ciertos comportamientos que son peculiares a los ojos de cualquier extranjero. Sabemos que somos seres multiculturales y que somos parte de una mezcolanza de diversas culturas ancestrales e impuestas. Pero más allá de nuestra constitución, siempre buscamos una manera de justificar o entender estos comportamientos.

Uno de ellos es la relación de amistad. La familia es parte importante de la vida de todo ser humano. Como diría Rousseau, es el núcleo primigenio de la sociedad. «La más antigua de todas las sociedades, y la única natural, es de la familia […]» (Rousseau). No la escogemos, nos la es dada. Sin embargo, a los amigos los elegimos de acuerdo con nuestras compatibilidades, preferencias y un sin número de cualidades o requerimientos; es decir, bajo una libertad plena en comparación con una relación amorosa y con la misma familia.

En ocasiones, la estrecha relación que existe entre los sujetos que deciden entablar una amistad es tan fuerte que incluso podemos considerarlo como parte de nuestra familia. Se hace todo lo posible para procurarlo y ayudarlo cuando lo necesita, aunque debemos admitir que existen variaciones en cómo conformar estos vínculos de la amistad. «El amigo, por obra de la simpatía, está casi colocado en el lugar nuestro. Comprende nuestras actitudes, en el sentido de que puede captar el verdadero sentido que en ellas imprimimos». (Nevares).

Este y otros temas son abordados dentro del libro de Salvador Reyes Nevares titulado El amor y la amistad en el Mexicano. Tiene como ensayos principales hablar sobre las actitudes el mexicano frente a estos dos sentimientos; no obstante, también toma en cuenta algunos otros como lo son la dignidad,  la finura[1], el resentimiento y el despecho.

Salvador Reyes Nevares pertenece al grupo Hiperión, que es conformado, también, por Emilio Uranga, Joaquín Sánchez McGregor, Jorge Portilla, Ricardo Guerra, Luis Villoro, Fausto Vega y Leopoldo Zea; aunque éste es el último en integrarse al grupo y se vuelve su principal promotor y el fundador del estudio de la Historia de las Ideas , así como de la Filosofía Latinoamericana.

El grupo sólo tuvo 4 años de vida (1948-1952). A pesar de ello, tienen una serie de publicaciones en relación con lo mexicano, bajo la influencia de la filosofía existencialista de Jean-Paul Sartre y la filosofía alemana, como lo es la fenomenología, principalmente. Las pretensiones que tiene esta agrupación son: consolidarse como un grupo de investigación filosófica, dilucidar ciertos modos de existencia de los mexicanos a través de una metafísica u ontología: liberar (como toda filosofía pretende esta transformación de la sociedad mediante la libertad), invertir los valores con los que se han juzgado al mexicano[2] y realizar una filosofía original, auténtica sin ningún tipo de imitación.

Mi propuesta en esta reseña es invitarlos a la lectura de este libro, y claro, de los demás integrantes del grupo Hiperión; aunque también existe una intención implícita: el conocer la filosofía mexicana que es un campo poco estudiado, y a mi consideración, necesario para la formación filosófica, al igual que conocer y entender las problemáticas de la tradición clásica occidental.

Notas:

[1]  Por finura debe entenderse como una característica que denota de cierta manera un ser fino, pero esta fineza se encuentra reflejada en la arquitectura barroca, es decir, tomar este carácter de excesivo adorno. En el caso de los mexicanos está presente dentro del lenguaje como los rodeos que se hacen para llegar a un punto concreto que se podría enunciar fácilmente o el uso de diminutivos para suavizar al sustantivo. Esto es analizado dentro del primer capítulo del libro.

[2] Revertir algunos prejuicios que se tiene en relación al mexicano que fueron creados por otros autores. Gran ejemplo de ello es la polémica que surge entre Emilio Uranga y Samuel Ramos.

*Imagen: Rolando Veraza, Telares de Oaxaca.

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