Hacia dónde va la Guerra Comercial EEUU-China y la intersección de los BRICS

La guerra arancelaria de Trump contra el mandarín Xi Jinping tiene el objetivo de tratar de socavar todo el avance chino en inteligencia artificial, expansión de mercado nacional hacia el exterior y la innovación tecnológica de punta, como lo es la robótica, la nanotecnología, la genética, entre otros.

La escalada comercial que desató el Presidente Nº 45 de Estados Unidos, Donald Trump, contra China, ha abierto una serie de interrogantes y cuestionamientos hacia los distintos think tanks y medios masivos sobre quién será el vencedor de dicha pugna entre las dos grandes superpotencias geoeconómicas, así como sus repercusiones, consecuencias y daños colaterales en todo el mundo.

Lu Jingxian, columnista del portal chino, Global Times se responde estas cuestiones sosteniendo que el soft power de EEUU:

principalmente encarnado por factores que incluyen el liderazgo como poder democrático, la capacidad de atraer talento globalmente, un sistema que fomenta la innovación y el mecanismo de autocorrección, se ha debilitado en comparación con el período posterior a la Segunda Guerra Mundial. La manera en como Estados Unidos ejercerá su hard power inigualable tendrá efectos de largo alcance en Estados Unidos y el mundo, en este sentido si Estados Unidos pueden reparar su soft power erosionado será decisivo.

Afirma, también, que aunque “Beijing envía una advertencia clara sobre las graves consecuencias que tendría si Washington cruza la línea roja en la cuestión de Taiwán, China no tiene capacidad y voluntad para desafiar el liderazgo global de EEUU”. Sin embargo, el error de juicio de las intenciones de la política China, cuando se trata de sus intereses centrales, podría tener consecuencias graves: China está creciendo rápidamente en el hard power, pero atrasada en el soft power.

A mi punto de vista, EEUU con todo su armatoste Hollywoodense, propagandístico y de entertainment ha acaparrado todos los reflectores del mundo, reinventando y reconstruyendo así la historia del último siglo para sus propios beneficios.  El grave error de China es no poseer ese alcance en los multimedia en Occidente. Los grandes proyectos chinos, su gran pensamiento ideológico y su filosofía de vida no se dan a conocer tanto en nuestra aldea occidental, como si lo hacen (y han hecho) la lucha por los Derechos Humanos y la Democracia (whatever that means) de EEUU, así como las bravatas y peleas de cantina de Trump que vemos diariamente. En eso se mide también el soft power.

Sea como fuere, sea que EEUU posea mayor poder blando que China o no, China es una nación milenaria, de largo plazo. En su proyecto Made In China 2025, EEUU quedará rebasado como la segunda economía del mundo.

De forma sarcástica, la revista The Economist, en un reciente artículo, se pregunta “¿Los BRICS han estado a la altura de las expectativas?”. El mismo Jim O’Neil reconoce que “el PIB combinado del cuarteto original (que no incluía a Sudáfrica) es en realidad mucho más grande en términos de dólares de lo que Goldman Sachs previó cuando primero proyectaron el crecimiento BRIC en 2003”, y más aún, siendo que el bloque BRICS pasó del 11 por ciento a 23 por ciento del PIB global.

De forma similar, en la última cumbre BRICS, en Johannesburgo, el bloque emergente condenó enérgicamente el unilateralismo, el unipolarismo y el proteccionismo. Clara referencia a Trump. Mientras que EEUU se aísla, China gana terreno a nivel macroeconómico.

Como un gancho al hígado y para rematar, Pepe Escobar nos informa en su reciente columna en Asia Times que la relación entre Arabia Saudí y China será “un encanto sedoso”, ya que “China se comprometió a invertir en todo el mundo árabe en infraestructuras de transporte, petróleo y gas, finanzas, economía digital e inteligencia artificial (IA)”; además de ofrecer “$15 millones en ayuda para el desarrollo económico palestino, así como $91 millones distribuidos entre Jordania, Líbano, Siria y Yemen”. Todo ello, aunado a la consolidación de un “consorcio bancario chino-árabe, con un fondo dedicado de $3 mil millones vinculado con el paquete de ayuda financiera y préstamo”. Beijing también prevé importar la grandísima cantidad de $8 billones de dólares de los estados árabes hasta 2025.

No olvidemos que Medio Oriente también está involucrado íntimamente en el gran proyecto de la Nueva Ruta de la Seda.

La guerra arancelaria de Trump contra el mandarín Xi Jinping es justamente esto, tratar de socavar todo el avance chino en inteligencia artificial, expansión de mercado nacional hacia el exterior y la innovación tecnológica de punta, como lo es la robótica, la nanotecnología, la genética, entre otros.

Pepe Escobar también afirma que:

la razón de estos aranceles puede ser forzar a las cadenas de suministro de las corporaciones estadounidenses a volverse menos dependientes de China. Pero la forma en que se ha establecido la economía global no respalda la ruina de estas cadenas de suministro, con la producción deslocalizada de vuelta a los Estados Unidos, como lo haría Trump. La ubicación, la ubicación y la ubicación también rigen la lógica turbo-capitalista; las corporaciones siempre privilegiarán costos más bajos de mano de obra y producción, donde sea que se encuentren.

Según  Li Xiao, el decano de la escuela de economía de la Universidad de Jilin “el conflicto entre dos grandes potencias podría continuar por al menos 50 años o incluso más (sic). Todo lo que sucede hoy es solo un telón de fondo de la historia”. Es por ello que “el objetivo de la internacionalización del yuan no es reemplazar el dólar. El sistema del dólar es insustituible en el corto plazo. Nuestro objetivo para el yuan es reducir el riesgo y el costo en un sistema de este tipo (del dólar)”.

Sorprende que los chinos manejen una batalla campal de 50 años al menos o incluso más. Los orientales no son corto-plazistas, como los occidentales; tienen una visión milenaria y no ven esto como algo causal.

Si en el corto plazo no veremos un vencedor, si lo veremos en el largo ¿Quién será el vencedor? Solamente aquel que logre dominar tanto el soft power y el hard power al mismo tiempo. ¿Qué tanto Trump podrá reducir esa influencia de China en esa parte del planeta durante su mandato, siendo que se encuentra frente a un impeachment si es que no gana la mayoría del Partido Republicano en las próximas elecciones intermedias?

*Imagen: elComercio.pe

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