El aborto sobre la mesa

Quien considere al aborto un homicidio, simplemente no lo practicará; quien diga que es legalizar el asesinato, tampoco cuenta con la absoluta certeza de ello. El asunto queda en la conciencia de cada quien, y si es creyente, en la justicia divina.

Recientemente, el Senado de Argentina votó en contra de la despenalización del aborto. Luego de meses de debate e intensa actividad en los medios y en las redes sociales al respecto del tema, finalmente el poder legislativo emitió su resolución. La decisión provocó reacciones diversas entre los simpatizantes y los detractores de un tema que divide de manera muy tajante a la sociedad.

En México, la capital el país es la única entidad federativa donde el consentimiento de la mujer es el único motivo necesario para abortar; en el resto del país, las causas permitidas por la ley varían en cada entidad, siendo el caso de violación el único aceptado de manera unánime. En 17 estados federativos, el feto es considerado un sujeto de derecho y está protegido por la ley.

La cuestión del aborto es una las banderas más populares de los partidos progresistas, a su vez que la prohibición de éste es una de las principales causas de los movimientos conservadores. Pero más allá de las fuerzas que se valen del debate para su posicionamiento político, el tema del aborto debe ser analizado a detalle desde diferentes perspectivas y es menester tomar consideraciones al respecto.

Vida

El punto principal (y el más ríspido) es determinar si el embrión es o no una persona viva, esto es una cuestión metafísica. ¿Cuándo empieza alguien a ser un humano? ¿Al ser concebido? ¿Al nacer? ¿Al desarrollar sus células cerebrales? No es posible dar una respuesta definitiva a esto, por lo que reducirlo a un tema de ética, a un asunto personal, parece ser lo más apropiado; no se pueden establecer leyes sobre una cuestión metafísica. Quien considere al aborto un homicidio, simplemente no lo practicará; quien diga que es legalizar el asesinato, tampoco cuenta con la absoluta certeza de ello. El asunto queda en la conciencia de cada quien, y si es creyente, en la justicia divina.

Seguridad

Es evidente que la clandestinidad es un entorno bastante riesgoso para la interesada en abortar. Si bien la legalización tampoco es una garantía de seguridad (los casos de negligencia y los riegos propios del aborto desafortunadamente seguirán presentes), el hecho de que se cuente con respaldo jurídico permitirá tomar acciones contra casos donde la mujer se vea afectada por un mal proceso de retirar el embrión.

Gratuidad

Ligado con el punto anterior, junto al llamado por la despenalización suele encontrarse también el llamado a que el aborto sea brindado de manera gratuita por el Estado. Este es el segundo asunto más polémico al respecto.

Más allá de la escasa confianza que tiene un sector numeroso de la población en las instituciones públicas de salud, la controversia se nutre de una incongruencia entre exigir el aborto como un tema de decisión individual, mientras se solicita al mismo tiempo que este sea pagado por otros.

La gama de métodos anticonceptivos que se pueden adquirir de manera gratuita es muy amplia; sumar el aborto a los servicios otorgados por el Estado sería demasiado, implicaría utilizar los fondos del erario para atender a una parte de la población en algo que no contribuye al desarrollo del país. Sería conveniente someter esto al sufragio popular: ¿Desea usted pagar el aborto de alguien que ni siquiera conoce?

En el caso de las personas de escasos recursos, estas no quedarían excluidas sin la gratuidad; además de que los precios de un aborto no son realmente algo muy costoso, legalizarlo permitiría la creación de asociaciones que brinden este servicio sin costo a las mujeres que lo requieran.

Ecología y Economía

Es menester detenerse en este punto, pues es de suma relevancia en el debate acerca del aborto, sin embargo, es pocas veces mencionado.

La realidad es que la humanidad está en una deplorable situación de sobrepoblación que provoca  una excesiva demanda de recursos naturales que no son utilizados solo para satisfacer necesidades, sino para el consumo irracional, generando una crisis medioambiental que pone en juego la supervivencia de la humanidad y del resto de las especies. Aunado a esto, conseguir una situación económica favorable para uno mismo y su familia se torna cada vez más difícil. La complicada situación de la economía y del medio ambiente, arroja a muchas personas a la desgracia, tomando ya en cuenta el intrínseco daño al planeta mismo.

Es controversial, sí, pero reducir la población o cuando menos la tasa de natalidad, no es ya una opción sino un camino necesario para SOBREVIVIR. Y es precisamente el aborto nuestra mejor herramienta contra ello, y es una herramienta que debe ser usada sin temor a ser castigado por la ley. Nuestra sociedad toma cada vez mayor conciencia de planificación familiar, debemos eliminar las barreras que impidan un adecuado desarrollo demográfico que reduzca los impactos ambientales, y no complique las posibilidades de progreso económico de los individuos.

Paternidad y Libre Albedrío

Los factores no sometidos a la voluntad de la mujer, como los casos de violación,  malformaciones, y embarazos riesgosos reciben cada vez más beneplácito para admitirse como casos legales de aborto, pero la interrupción del embarazo por mera decisión de la mujer es aún un tema delicado de tratar.

Las mujeres son individuos y sus cuerpos son soberanía exclusiva de ellas mismas, pero la concepción es un asunto de dos, el embrión es un producto de dos personas, y por lo tanto es responsabilidad de dos (claramente se dejan de lado los casos de violación e inseminación). Esto significa que la voluntad del padre potencial de tener al hijo ante el rechazo de la madre potencial es algo que debe tomarse en cuenta, y esto es algo que queda para resolverse entre la pareja antes de elegir interrumpir el embarazo, pues una ley que solo considere a uno o a otro en automático sería injusto para el otro sujeto. Si la decisión de negarse a tener un hijo se reduce solo a una persona, es decir, si se admite renunciar a la maternidad, lo justo sería aceptar la renuncia a la paternidad. La procreación debe ser algo de común acuerdo.

A lo largo de este artículo se han expuesto diferentes consideraciones que deben hacerse respecto al aborto. Es un tema delicado, sí, y por ello deben tomarse en cuenta todos los aspectos involucrados, y deben establecerse normatividades lo más óptimas y detalladas posibles para los casos que se presenten. En opinión personal el aborto debe ser legal.

*Foto: F. Bizerra, EFE, 2018

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