Tragedia y patrimonio cultural

La pérdida del patrimonio cultural se expone en un abanico de situaciones, por ejemplo: conflictos accidentales como lo ocurrido el 15 de abril del presente año en Notre Dame, París, Francia a la par del incendio en la mezquita Al-Aqsa[iii], Jerusalén, así como el incendio del Museo Nacional de Brasil, Río de Janeiro, Brasil, el 2 de septiembre de 2018. Conflictos bélicos difundidos en Irak, Siria, Yemen, Afganistán, Ucrania, El Álamo en Estados Unidos o el Puerto de Veracruz, México durante la invasión americana. Conflictos bélicos no difundidos como el caso de Armenia. Conflictos premeditados como la demolición de la Catedral de San Alberto, Immerath, Alemania, la demolición del templo de San Isidro Labrador, Capira, Panamá, la demolición de la Capilla del Santo Cristo, San Pablo del Monte, Tlaxcala, México.

Perdones históricos

Las disculpas históricas no cambian en nada el hecho de la explotación presente. Si todo se reduce al valor simbólico de un gesto que se realiza en medio de una infinidad de guerras, intervenciones, golpes de Estado, saqueos, éxodos, limpiezas raciales, supremacismos culturales, etc., cometidos por las mismas sociedades que en siglos anteriores colonizaron al mundo, al final, se corre el riesgo de conformarse con la vanidosa pretensión de superioridad moral de los Condenados de la Tierra por haber obligado a sus saqueadores a reconocer el saqueo.

El flagelo del mundo: el supremacismo cultural de Occidente

Cientos de guerras y conflictos armados se suceden cada día, en diferentes puntos de la geografía global, tanto para mantener el estatus y el modus vivendi de los grandes centros urbanos de Occidente cuanto para exterminar poblaciones que resultan prescindibles para las dinámicas económicas del capitalismo moderno. Y sin embargo, el drama que se construye como narrativa universal del horror frente al acto terrorista no está presente ahí: porque ahí, en esas dinámicas, lo que Occidente enuncia es ese rancio discurso en defensa, protección y promoción de la libertad, la paz, la estabilidad, el orden, los derechos humanos y la felicidad.

Cien días de transformación: la violencia

El tiempo que se está invirtiendo en echar a andar nuevas instituciones, nuevas políticas públicas y nuevos protocolos de actuación por parte de la 4T, al mismo tiempo que se procura desmontar las redes que funcionaban en los regímenes pasados, en materia de seguridad, combate a la delincuencia, crimen organizado, pacificación, etc., es un factor importante para comprender gran parte de la situación, pero no abarca el todo.

Cien días de transformación: las izquierdas silenciadas

Que la derecha y el conservadurismo en México se monten sobre la tarea de invertir, por lo menos en el discurso, su signo ideológico frente a la mirada de la ciudadanía, en general, no es un acto azaroso. Más bien, es una estrategia deliberada que, en principio, se nutre de la aún conflictiva y caótica articulación de intereses divergentes por parte del proyecto de Gobierno de López Obrador. Pero más aún, es una operación que, en gran medida, se ve posibilitada debido al anestesiamiento bajo el cual la voz de López Obrador y de un gran sector de sus adeptos en las masas han colocado a la propia crítica de las múltiples izquierdas que en el país no se conforman con el reformismo que plantea su administración.

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